#estaXesta

A

Adolescente en conflicto con la ley penal. Ver Adolescente imputada/o de delito.

Adolescente imputada/o de delito. Lo primero: no hay personas «menores» o «menores de edad», aunque mediáticamente insistamos en llamarlas así: «Capturan a imputado por violación de menor, en Chiautempan» [El Sol de Tlaxcala], sino personas menores de 18 años o bien niñas, niños y adolescentes —o sea, plenas de derechos y obligaciones—. Y lo segundo: solo aquellas desde los 12 hasta antes de los 18 años de edad a las que se atribuya un delito pueden ser sometidas a proceso, siempre en los sistemas integrales estatales o federal especializados [Art 18 constitucional]. En tal caso serán entonces «adolescentes [o personas adolescentes] imputadas de delito» y nunca «Menores infractores» [El Universal] o «Niños delincuentes» [El Universal], expresiones tan frecuentes como anacrónicas al corresponder al antiguo modelo tutelar superado en México, al menos normativamente, desde 2005. Es recomendable, por último, conocer la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes. Ver Adolescente infractor, Adolescente en conflicto con la ley penal, Menor infractor.

Adolescente infractor. Ver Adolescente imputado de delito.

Aprehendida/o. Ver Detenida/o, es, Cae [detenida/o] 

C

Cae [detenida/o]. Ver Detenida/o, es.

Centro de privación de libertad. «Penal» es una de las expresiones inquisitivas más arraigadas en la mentalidad de periodistas y medios noticiosos: «Trasladan a internos del penal de Puente Grande, entre ellos Israel Vallarta y primo» [La Jornada] o «Por temor a que la mataran, trasladan a penal de Morelos a presunta homicida de israelíes» [Aristegui Noticias] en este último caso su uso se enmarca en una narrativa periodística característicamente inquisitiva, incluyendo la imagen—. Como podrás comprobarlo, en su «Glosario» la Ley Nacional de Ejecución Penal define «Centro o Centro Penitenciario» como «el espacio físico destinado para el cumplimiento de la prisión preventiva, así como para la ejecución» de sanciones penales [Art 3]. Evoluciona hacia un lenguaje con enfoque de derechos humanos, prefiere «Centro de privación de libertad» o, si no tienes espacio, «Centro penitenciario». Ver Centro penitenciario, Pena, Penal, Sanción penal.

Centro penitenciario. Ver Centro de privación de libertad, Penal.

D

Desaparecida/o, en calidad de.  Ver  Persona desaparecida.

Detenida/o, es. En el abundante acervo de expresiones periodísticas nativas, habitualmente demasiado coloquial, una frecuente para aludir a una o más personas aprehendidas es la de «cae»” o «caen”: «Cae trío de atracadores» [PorEsto!] —vaya trabalenguas involuntario, por cierto— o «Caen cuatro colombianos en Miguel Laurent» [Reforma]. Contextualmente, esto podría implicar su animalización. ¿Exageración? A ver así: «Cae Lozoya en 'guarida' de lujo» [El Financiero]. Al dar noticia de este tipo de hechos opta entonces por «es detenida» o «es detenido», y claro, si puedes, trata de verificar si dicha detención fue legal, o sea, en flagrancia, por orden judicial o caso urgente [Art 16 constitucional]. La dignidad y los derechos a la justicia y el debido proceso de las personas ha de estar en el centro del sistema de justicia penal, y el desempeño de sus instituciones y funcionarixs. Ver Cae [detenida/o].

Discapacitada/o, es. Ver Persona con discapacidad

E

Extraditable, el. Mejor di Persona extraditable.

H

Hombre. Ver Masculino, el, Persona de sexo masculino.

I

Imputado, el. Ver Persona imputada de delito.

M

Masculino, el. Mejor di Persona de sexo masculino.

Menor delincuente. Ver Adolescente imputado de delito.

Menor infractor. Ver Adolescente imputado de delito.

Muerto/a, el/la. Ver Persona muerta, la.

O

Occiso/a, el/la. Ver Muerto/a, el, Persona muerta, la, Víctima mortal, la.

P

Pena. Ver Centro de privación de libertad, Penal, Sanción penal.

Penal. Mejor di Centro de privación de libertad.

Persona bajo investigación, la. Es habitual referirse a personas retenidas o detenidas «como sospechosas». La definición del Diccionario de la RAE: «Que inspira sospecha». O sea, no es que el uso de tal expresión sea incorrecto, pero ambiguo ¡sí que lo es! Dependiendo del contexto, ¡cualquiera puede ser sospechosa/o! Por ejemplo, ¿alguien mal vestido es sospechoso? ¿Alguien que mira al cielo o corre mientras pasa una patrulla tiene actitud sospechosa? ¿Quien se siente enfermo o tiene aspecto de enfermo es sospechoso? A juzgar por las narrativas periodísticas predominantes, lo anterior puede discriminar, estigmatizar y aun criminalizar: «Atienden 3 casos sospechosos de coronavirus en Jalisco» [Reforma], y justificar o invisibilizar la detención arbitraria y, eso, la criminalización: «Detienen a sujeto por sospechoso”»[PorEsto!]. Si una fuente te informa que una persona fue detenida «por ser sospechosa», pregúntale, por ejemplo, si su detención fue legal [Art 16 constitucional]. Y si está bajo investigación, sugerimos informarlo justo así al público. Ver también Discriminación, Estigmatización, Criminalización, Persona imputada de delito, Presunto, la/el, Sospechoso, la/el.

Persona con discapacidad. «Encuentran a discapacitado muerto en el río del Muerto» [Periódico Correo] o «Adelantarán apoyos para adultos mayores y discapacitados» [La Jornada] son expresiones periodísticas habituales —con fortuna, cada vez menos— para referirse a las personas con discapacidad. Como en otros casos, ¿esto es incorrecto? Quizá no, pero se considera discriminatorio y por ello jamás encontrarás «discapacitada/o» en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, la Constitución mexicana o el Código Nacional de Procedimientos Penales, por ejemplo. Y a propósito, dicha Convención establece como obligación de los Estados Parte —México lo es— alentar a «los medios de comunicación a que difundan una imagen de las personas con discapacidad que sea compatible con el propósito de la presente Convención» [Art 8]. Ver Discapacitada/o.

Persona desaparecida. La desaparición constituye un delito y una violación grave a derechos humanos. En este último caso hablamos de la desaparición forzada, o sea, la que cometen personas servidoras públicas o que se realiza con su participación —¡conoce la Ley General en Materia de desaparición forzada de personas, desaparición cometida por particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas!—. En la narrativa noticiosa no pocas veces nos referimos a la víctima de una manera despersonalizante: «En calidad de desaparecido ex agente de la policía» [El Debate] «Dos potosinos en calidad de desaparecidos» [El Portal]. Ten presente que estos casos llegan a estar asociados a detención arbitraria, abuso de autoridad, secuestro, tortura o ejecución extrajudicial. Te recomendamos un lenguaje empático: puedes decir «persona víctima de desaparición», aunque si no tienes espacio, basta con «persona desaparecida», sin dejar de denotar cuando pudiera tratarse de desaparición forzada. Ver Desaparecida/o, en calidad de.

Persona de sexo masculino. En la nota roja es habitual referirse a ciertas personas como «masculino»: «Disparan desde camioneta a masculino en Xaltocan» [385grados.com.mx] o «Detienen a 3 masculinos con droga en Escobedo» [El Horizonte]. Rastrear el discurso periodístico a través del tiempo permite suponer que esta expresión, como tantas otras igualmente despersonalizantes, pudo ser incorporada de los partes y otras fuentes militares directamente, o a través de los partes y comunicados policiales, o las antiguas averiguaciones previas y comunicados del ministerio público. Como sea, su uso es inadecuado, pues implica convertir un adjetivo en un sustantivo, aparte de que esta despersonalización puede producir un efecto estigmatizante, de etiquetamiento social. Por ello, prefiere siempre «Persona del sexo masculino» o, sencillamente, «hombre». Ver Masculino, el, Hombre.

Persona extraditable. Vale la pena auto-observarnos, pues muchas veces, más que la formación académica —cuando la tenemos—, en nuestra práctica profesional se imponen usos y costumbres de la sala de redacción, como rutina industrial casi no repensada personal, laboral o gremialmente. Es intrigante, por caso, por qué despersonalizamos —según el Diccionario de la RAE, «hacerle[s] perder la identidad»— a quienes protagonizan el conflicto penal así: «El extraditable fue sujeto a una revisión médica en un módulo del hangar de la FGR...» [Reforma] o «El extraditable será sujeto a una revisión médica en un módulo del hangar de la FGR». Incorrecto no es, ¿pero qué tal si optamos por «la persona extraditada» o «el funcionario extraditado»? De este modo enfatizaremos al público que, sí, es una persona y como tal el sistema penal y el Estado deben garantizarle sus derechos a la dignidad, integridad y privacidad, así como del debido proceso —en particular la presunción de inocencia como regla de trato y un juicio justo. Ver Extraditable, el.

Persona imputada de delito. «El Presidente confió en que la FGR presente todas las pruebas al respecto contra José Ángel Casarrubias Salgado, presunto líder de Guerreros Unidos» [Milenio]. Ahora, ¿así lo dijo el presidente López Obrador? Lamentablemente, sí. En lo referente al conflicto penal, aludir a alguien detenido o bajo proceso penal como «el presunto» o «la presunta» —lo que abunda en las narrativas noticiosas— es ambiguo: el Diccionario de la RAE define «presunto» como «supuesto», o sea, que puede ser o no ser. Y aquí el mayor problema: esta expresión etiqueta socialmente, dañando el derecho de la persona a la presunción de inocencia, pues ella debe ser considerada y tratada como inocente en todo momento, mientras no se le dicte una sentencia condenatoria [Art 20 constitucional y 113 del CNPP]. También es inquietante que dicha expresión —que denota una perspectiva inquisitiva de la justicia, cierta incultura legal o indolencia para nombrar con precisión y respeto— persista de tal manera en la mentalidad de actores institucionales, medios y periodistas, y todo tipo de personas. Contribuyamos a desarraigarla optando por «persona detenida», «investigada», «imputada», «vinculada a proceso», «bajo proceso» o «enjuiciada», por ejemplo, dependiendo de en qué momento se encuentra respecto del proceso. Así, además, informaremos con real veracidad. [Ahora, ¿en qué ley se habla de «presunto/a»? Sorpréndete, ¡en ninguna!] Ver Imputado, el, Persona bajo investigación, la, Sospechoso, la/el.

Persona muerta, la.  El lenguaje noticioso, en especial el de nota roja, abunda en expresiones policiales, procesales y hasta del caló delincuencial. El personaje de Olga Tokarczuk en Sobre los huesos de los muertos [Oceano, 2019, p. 37] piensa que «La policía utiliza muchas palabras excepcionalmente repugnantes, como por ejemplo 'interfecto' o 'concubino'». A esto añadimos que tal lenguaje es sombríamente desapegado de las personas víctimas y su situación vulnerable. Así, es común: «Muerto de la pista era vecino de Jojutla» [El Gráfico] o «La hoy occisa registró un duro golpe en la cabeza que acabó con su vida» [El Sol de Tlaxcala]. Como en otros casos, no es que sea incorrecto, pero es sugerible utilizar expresiones empáticas, como «La persona muerta» o «La víctima mortal», lo que virtualmente permitirá al público desarrollar o fortalecer su sentido de comunidad. Ver Muerto/a, el/la, Occiso/a, el/la, Víctima mortal, la.

Persona objetivo de la acción, la. El uso de «objetivo», término procedente de la táctica militar, es común en nuestro gremio para referirnos a personas o grupos de personas sujetas a acciones frontales de fuerzas de seguridad del Estado u otros grupos armados —tanto perseguidas por la posible comisión de delitos, como víctimas de delitos o abuso de autoridad—. Dos ejemplos: «Detenido un séptimo objetivo de la Campaña de Seguridad y Prosperidad» [«MVS Noticias», 102.5 fm], y «El operativo que incendió Nuevo León» [El Universal]—. Los tratados internacionales de #DDHH parten del «reconocimiento de la dignidad inherente a todos los miembros de la familia humana y de sus derechos iguales e inalienable», lo que implica que, al margen de su estatus legal, toda persona ha de ser tratada con tal base, evitándose su despersonalización o cosificación. Prefiere entonces algo como «la persona objetivo de la acción» y, claro, si se trata de una víctima nómbrala así: «la persona víctima objetivo de la acción». Ver también Blanco, Cosificación, Despersonalización, Objetivo, el.

Presunto, la/el. Mejor di Persona imputada de delito.

S

Sanción penal. Escucha las siguientes entrevistas: «Exigen justicia por el feminicidio de Magui de 14 años» [«Así las cosas», W Radio]. El tono de lxs conductores no parece el de alguien que busca informar al público; posee una vehemencia inquisitiva y satanizante que obvia el principio de presunción de inocencia y el interés superior de la niñez, y cuyo foco está puesto en la «pena» más que en el contexto y la complejización —¿por qué sucede algo así en México? o ¿cómo la violencia machista está impactando la vida de lxs adolescentes?, por ejemplo—. Como parte de esta perspectiva donde se reiteran expresiones como «el menor» y se contribuye a precarizar la cultura de derechos humanos de la justicia, también aparece una y otra vez la de «pena». ¿Es incorrecta? No. ¿Inquisitiva? Sí. Nuestra sugerencia: «Sanción penal», con lo cual denotamos no el «castigo» vengador, sino la responsabilización de una persona por un acto considerado delito, a través del proceso penal, y su justa consecuencia a causa del daño producido a las personas víctimas. La Ley Nacional de Ejecución Penal, por cierto, se refiere a «sanción», ¡revísala!. Ver Pena, Penal, Centro de privación de libertad.

Sospechoso, la/el.  Ver Persona bajo investigación, la. 

V

Víctima mortal, la. Ver Muerto/a, el/la, Occiso/a, el/la, Persona muerta, la.

Bitnami